El punto y la plaza lunar

“Panamá es un punto; aquí todos nos conocemos”, me dijeron hace poco en una querella telefónica que duró como 10 minutos.

¡Por supuesto! Somos chiquitos y vamos creciendo, pero ¡ojo! que eso no se traduce en la incapacidad de marcar nuestro propio norte. Reitero que es pecado inconcebible dejarnos acaparar por las ideologías plásticas que otros paisitos no tan “puntos” nos implantan con la clara personalidad de un signo de exclamación.

Siento que voy en una navecita espacial llamada la sociedad panameña, y que ésta, a su vez, viaja en piloto automático hacia un hoyo negro apodado Globalización Inconsciente.

En estos días caminaba por la nueva etapa de Multiplaza y su Plaza de la Luna. La verdad es que hubiese preferido estar en la Luna que caminando por los infinitos pasillos de tiendas aspiradoras de dinero. De una vez me puse mi escudo contra tentaciones y seguí caminando. En eso, me da por ver para arriba y la decepción cayó aún más fuerte que un meteorito desde un cielo raso inexistente: un food court más agringado que cervezas Budweiser y frat parties.

Antes me emocionaba pensar en la globalización. De chola, ¡me imaginé un Panamá explotadu’ y modernu’! Ahora, me da una especie de pánico. ¿Quién controlará hasta qué punto se entromete la necesidad de generar y obtener más? ¿Quién controlará al zombie comprador que, cegado por la vanidad y la euforia, busca más lujos y menos detalles?

Gente, hay alternativas de compra más ecológicas, auténticas y saludables. ¿Qué tal si nos enfocamos en buscarlas a ellas? Yo le haría una línea gráfica a cualquier artesano en el Casco Viejo para posicionar en alto sus winnies y molas.

Prefiero que me llamen hipster a ser una awebada más en los Black Fridays. La compulsión por las compras que absorbí a finales de noviembre todavía se me desborda por los oídos.

Estoy acostumbrada a vivir rodeada de marcas y comodidades instantáneas. Pero tanta vendedera y publicidad abrumadoras me han asfixiado. ¡Ya el olor a plástico me tiene jorra! Me hartaron y ahora quiero vivir al estilo naturaleza con gerundio espontáneo. A mí muéstrenme algo que no haya sido enlatado si realmente quieren sorprenderme.

Eso me recuerda a una vez que me preguntaron: “¿Qué quieres de cena?” Y yo respondí: “Con tal que tenga una pisca de amor, ¡lo que sea!”

Y bien, Panamá es un punto. El tema es que el punto es más determinante que las comillas y menos condescendiente que el punto y coma. Un punto pone fin a una idea y abre paso a otra. Seamos mejor el punto que marca el inicio de un nuevo capítulo. No quisiera que a Panamá se le pusiera punto final.

Y cuando de países se trata, ¡a veces no es tan fácil crear un libro nuevo!

Advertisements

One Reply to “El punto y la plaza lunar”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s